Lo que antes se ocultaba o se contaba únicamente a los amigos más cercanos, ahora se trata cada vez con más naturalidad. Igual que se tiene asumido que mucha gente acude al fisio, esto está ocurriendo también con ir a terapia. Tras lo sucedido en la pandemia, el número de personas que pide ayuda es mayor. Siendo especialmente relevante el número de personas jóvenes. Siendo ahora mismo el grupo más numeroso, y quienes lo afrontan con mayor naturalidad. Los adolescentes que en otros tiempos venían un poco “obligados” por sus padres, ahora en muchos casos son ellos los que piden venir. Se están produciendo cambios en lo que valoramos nuestra salud emocional y mental. Y se está viendo que pedir ayuda es el mejor camino para mejorar y cambiar algunos aspectos de nuestra vida.

Ir al psicólogo se está acercando más a nuestros hábitos de autocuidado y de salud. Cada vez más personas están acudiendo a terapia por temas de crecimiento personal y por conocerse más a sí mismos. No sólo se acude en ocasiones en donde ya existe un sufrimiento que nos está limitando en nuestra vida. Conocer cómo funcionan las emociones, cómo son las relaciones personales, como influyen los distintos tipos de personalidad y apego. La persona de a pie quiere estar mas en contacto con toda esta parte, ya sea por ella misma o por ser consciente de cómo ese conocimiento puede tener un impacto positivo en su entorno.

Cada día más padres y madres de familia quieren abordar temas personales para no influenciar de manera negativa en sus hijos.

El hablar con otras personas de que vamos a terapia influye positivamente en la idea de la psicología que tiene la sociedad. Normalizamos algo que sólo puede mejorarnos como persona y como grupo social. Ayudamos a otros a que se animen a empezar, a visibilizar los temas emocionales, a no tomarlos como tabúes o como signos de debilidad.