A veces por circunstancias se tiene un hijo con mucha diferencia de edad con sus hermanos mayores. Esto puede significar una serie de ventajas e inconvenientes frente a hermanos que son más seguidos. Vamos a analizarlas y a dar alguna pauta para que esta diferencia influya lo menos posible en el desarrollo del niño.

Ventajas

  • Más experiencia. No es el primer hijo ya se ha educado y criado a hermanos y eso siempre es un grado. Uno sabe cómo afrontar las cosas que con el primero parecen un mundo.
  • Más paciencia. A veces uno ya sabe a qué puede atenerse y le da menos importancia a las cosas que no la tienen. Las presiones que uno puede tener con los hijos anteriores relacionadas con el entorno ya no existen o si existen  no se les da importancia ya que uno se siente más seguro en el rol de padre o madre.
  • Mayor conocimiento de todos los hitos importantes y de qué no pasa nada si no se consiguen justo en una fecha determinada
  • Posible ayuda de hermanos mayores.  Es más fácil que los hermanos mayores puedan echar una mano con la crianza.
  • Los hermanos pueden ser un modelo más cercano en lo que refiere a gustos y opiniones.
  • Menos conflictividad entre hermanos. No hay lugar a los celos ya que compiten en “ligas distintas”. El hermanito no se ve como un rival sino como alguien a quien proteger y guiar.
  • Les damos mayor autonomía y libertad. Hemos tenido la experiencia de que “no pasa nada” si les dejamos más autonomía y eso le puede proporcionar más seguridad y autoestima.
  • Los hermanos mayores han podido disfrutar de dedicación completa y de ser hijos únicos, y ahora el bebé también puede recibir mayor atención ya que el hermano se puede valer por si solo en muchas cosas.

Desventajas

  • Nos pilla más desentrenados. Hay que volver a cogerle la maña a eso de cambiar pañales y bañar al bebé, tenemos los conocimientos pero no están tan frescos como con hijos seguidos.
  • Un poco más mayores. Quizá echemos de menos un extra de energía para corretear detrás de los niños o para aguantar jornadas maratonianas de juegos.
  • Mayor diferencia con nuestra generación. El mundo cambia y podemos vernos un poco desfasados en ciertas maneras de ver las cosas.
  • Podemos caer en que como ya lo hemos hecho con nuestros anteriores hijos no hacerlo con los pequeños. Por ejemplo: “Si al zoo hemos ido muchas veces”
  • Estar más acomodados a lo anterior y a la autonomía de nuestros hijos mayores y no atender ciertas cosas que necesite el nuevo hijo.

Pautas para los padres

  • Intentar conectar con lo que en ese momento se lleva y el momento actual y no quedarse anclado con lo que era en la época de nuestros anteriores hijos
  • Conocer a otros padres que tengan niños de esa misma edad para estar más en “la onda” y fomentar las relaciones sociales de nuestro hijo
  • En cosas que nos sintamos “desfasados”  podemos echar mano de esos hermanos mayores y que nos digan su opinión. Hay veces que un hermano mayor puede echar una mano con los deberes porque los tiene más frescos, o ayudar a su hermano sobre que ropa pega más en una fiesta.
  • Vivir con la misma ilusión que con los otros hijos momentos hito como el primer día de guardería, de cole, ir al zoo…
  • No comparar con nuestros otros hijos con frases del tipo: “en la época de tu hermano…”
  • Quizá tengamos menos energía pero la experiencia es un grado, hacer uso de esa experiencia para canalizar las necesidades del niño.