Es importante que los días anteriores a empezar el colegio se vaya cogiendo el ritmo de horarios para que no sea el cambio tan brusco y el niño se vaya aclimatando poco a poco. Ya que sino la hora de acostarse y de levantarse puede convertirse en una ardua tarea.
Si el colegio es nuevo, sería adecuado ir unos días antes a que el niño se familiarice con los espacios e instalaciones, para darle una idea previa de dónde va a estar, esto puede darle seguridad y bajará los posibles nervios.
Los días antes de empezar es positivo normalizar algunos sentimientos y emociones como puede ser los nervios, las falta de ganas por empezar a madrugar, la tristeza porque se acabe el verano… Es bueno que el niño lo exprese en voz alta. Se puede hablar de cómo fueron nuestros primeros días de cole y contar nuestras vivencias para fomentar esta expresión emocional.
Si el cole es nuevo a parte de que vean previamente las instalaciones sería positivo enseñarles las actividades extraescolares que hay, por si les puede gustar alguna, para de esta forma también asociarlo a actividades de ocio y lúdicas además de a estudio y obligaciones.
Los primeros días de cole se puede programar por la tarde alguna actividad divertida para que no sea tan “de sopetón” el inicio de las obligaciones, cómo puede ser ir al parque, que venga algún amigo a merendar…
Asociar el curso nuevo con algo positivo como puede ser conocer nuevos amigos, aprender cosas distintas, estrenar libros y mochila…es algo que les facilitará la adaptación.
Si son pequeños, les puede ayudar a ir cogiendo las rutinas y darles sensación de confianza, que el adulto les vaya adelantando de alguna manera lo que va ir pasando cada día. Por ejemplo: “el primer día de cole nos levantaremos, después desayunaremos, te llevaré al colegio, conocerás a tu profe y compañeros, jugarás en el patio y luego te iré a buscar…
Hay que saber que los niños necesitarán unos días para ir cogiendo ritmo y puede que estén algo más irritables o ansiosos.